Vuelta al ruedo de mucho peso al valor y firmeza de Fortes en Madrid

Fortes lo volvió a hacer, volvió a demostrar a Madrid la capacidad y valor de su tauromaquia. Una vuelta al ruedo tras petición de oreja y unanimidad de toda la prensa especializada en resaltar su firmeza y verdad. Aquí una muestra de lo publicado tras su primera tarde en Madrid ante toros de Lagunajanda en la 6ª de San Isidro. Su próxima tarde el 23 de mayo ante toros de Valdefresno-Moisés Fraile.

(Foto noticia: Arjona)

ABC

ABC FORTES“Fortes tiene el mérito indudable de haber superado dos gravísimas cornadas y el reto de demostrar que puede torear bien, sin exceder los límites del riesgo. El segundo mansea, espera en banderillas. Lo llama de rodillas, en un pase cambiado; muy firme, pasa varios momentos de apuro; llega a asustar al público, con valor impávido. Mata con decisión, la petición no cuaja y da la vuelta al ruedo. El quinto, con dos «velas», cumple bien en varas pero «dice» poco, en la muleta. El arrimón de Fortes es poco valorado. La estocada es buena pero el toro tarda en caer.”

BURLADERO

“A punto estuvo Fortes de llevarse una oreja del segundo de la tarde después de una actuación que tuvo como máximas el valor, la quietud y el arrojo. Con la montera calada y de rodillas en los medios el malagueño comenzó el trasteo con la muleta, pasándose al toro por la espalda en un emocionante inicio. Sin perder nunca el sitio, Jiménez Fortes fue todBURLADERO Fo firmeza y verdad ante un desclasado de Lagunajanda que derrotó siempre con la cara arriba. Expuso mucho el diestro, que firmó un final por ajustadas bernadinas. Estocada entera y petición de oreja que no fue concedida por el presidente. Todo quedó en un vuelta al ruedo más que merecida. El quinto fue un toro serio de presencia pero descastado en su comportamiento ante el que Fortes volvió a firmar una sólida y decidida faena que en esta ocasión inició con estatuarios a pies juntos. Sin opciones de triunfo, acortó distancia el malagueño en otro alarde de valentía y voluntad en el que tuvo que poner todo de su parte. Mató de una estocada entera tras la que tuvo que usar el descabello y fue silenciado.

EL MUNDO

EL MUNDO F“Fortes emprendió la marcha hacia el toro muleta en mano y con la montera calada. La seriedad del cinqueño sólo se hacía comparable a la actitud de Fortes. Su faena de sordo valor se hundía en el piso como el perfil badanudo y oscuro del dios tauro de agresiva mirada. Tan montado como todas las veces que viajó por encima del palillo; tan sibilino como todas las que se metió por dentro. La solidez de columna de Fortes impresionó. Como el baño de sangre de su vientre. Lo que los viejos revisteros decían “pasárselo por la barriga”. La colocación hundida en los talones, el peso de la verdad en los muslos ofrecidos. Y el trazo de los naturales como sendas de fuego. Los que se inventó desde el grueso calibre de su exposición. Las bernadinas sin espacio impactaron como aquel arranque de rodillas por la espalda. Y sacudieron la conciencia de una plaza que no se sabía si, hasta ese momento, se enteraba. Enterrada la espada, la agonía se eternizó por la trayectoria algo atravesada. La petición de la oreja no cuajó. La vuelta al ruedo desprendió el aura de la importancia de lo acontecido.

 

MUNDOTORO
“Contra toda voluntad, tantas veces, no son los toreros losMUNDOTORO F que hacen las faenas, sino los públicos. Este es el riesgo histórico de todas las artes, la percepción. En este tiempo de fuera de tipo: los toros, algunos toreros y, porque no, también hay público fuera de tipo, las percepciones incluyen secuestros. Consiste en que un torero hace una faena y el público hace otra: la de Fortes al segundo, en el sitio para el toro bueno, con el trato para el toro bueno, con el pulso para el toro bueno y con el valor sereno (no seco, si no existe el valor húmedo o mojado, lo del valor seco, es para el hombre del tiempo) que la base de la fuerza para torear. Frente a un toro duro, de, como dirían los clásicos, una corrida dura si hacemos elipsis en la pava quinta y el enclasado primero. Una faena hizo Fortes, pero el público hizo la suya, secuestrando la que, hasta el momento, es la faena de mayor importancia del ciclo.”

LA RAZÓN

“Con todas las cornadas que lleva, con el cuerpo cosido a heridas, con las múltiples amenazas de muerte, salvado a última hora, en última instancia, el milagro sucedido, comprendido, agradecido sobre todo en los corazones cercanos, sufridos, sufridores, esa madre torera…Con la trayectoria sangrieLA RAZON FORTESnta de Jiménez Fortes impone verle ponerse delante del toro y volver a jugársela como si tuviera las cuentas saldadas y a cero. Con un pase cambiado por la espalda de rodillas comenzó su faena al segundo Lagunajanda de la tarde. Impávido. Convencido. No había hecho el toro cosas como para estar muy tranquilo, tenía esa chispa que te mantenía alerta, incierta la embestida, el desenlace de ella. Se tragó aquel muletazo inicial y unos cuantos más, aunque intercaló en todos ellos las embestidas medio largas con otras por dentro. La faena de Jiménez Fortes fue irregular pero el denominador común fue la entrega y la verdad a la hora de plantar cara al toro. Jamás rectificó, no asomó ni una duda, ni aunque tuviera motivos. Las bernadinas finales cambiando el viaje al toro fueron de órdago. Al alcance de pocos. Y la estocada, también. Hubo mucha verdad en Fortes. Verdad en las cercanías. Está de vuelta. Pocas vías le dejó abiertas un quinto que tenía pitones para regalar, pero poco más en el interior para sumar faena. Nobleza, sin continuidad y poca transmisión. Fortes apuró las arrancadas, buscó en el arrimón la justificación a todo su pundonor y se fue largo; más larga era su ambición frustrada”.

EL ESPAÑOL

el espanol“Fortes se fue hasta los medios con la montera calada y se echó de rodillas. Abrió galope Luchador dejando atrás un ruedo regado de banderillas. Fortes lo sacó por detrás. Un murmullo reunió los siguientes instantes en un inicio intenso, tropezado, con el ay suspendido. El toro medía una barbaridad. Mirón, deletreaba la taleguilla. Lo fue haciendo Fortes, quieto, firme, pasándose los pitones por la barriga, el torazo hundido en la faja. Una verdad sin estridencias, ni poses, ni cuello partido. Un soplo de sinceridad. Le cogió el aire al pitón izquierdo, ganando la acción sólo con los vuelos. Al tercero el toro se paró. Aguantaba Fortes acumulando tensión. A su altura el toro consentía pasar. La faena se sucedió sorbiendo cicuta hasta las bernadinas finales. Ni un respiro. La espada se fue atravesada, tardó en caer el toro y la petición, cabal, se tradujo en una vuelta al ruedo importante”.

CULTORO

 

“No de carros, sino de yuntas hablaba Miguel, que pareció describir con una copla la trayectoria vital del Fortes que llegó a Madrid la tarde en que decidieron no ir a Las Ventas ni la totalidad de los abonados, lo que desangeló un festejo marcado por la nube gris y el intenso calor. Sudaba hasta el hormigón que hoy se veía más de la cuenta mientras tiraba -una vez más- Fortes de su yunta para explicar su vCULTORO Ferdad. Porque hay que tener un témpano en el corazón para comprobar de cerca que las dos leznas de ese segundo te quieren colocar el fajín y no mudar ni la color.

Nace, como la herramienta, / a los golpes destinado, / de una tierra descontenta / y un insatisfecho arado. Es verdad que un par de golpes lleva ya Saúl en esta bendita profesión que eligió honrar con la impavidez de su rictus. Pero también lo es que la vuelta al ruedo arrancada a ese Luchador segundo no pasará a los anales como compendio del bien torear. Y va necesitando Madrid ver al Fortes de los naturales. Los dejó hoy a cuentagotas, cuando le permitió el negro toro entre la mirada para adentro del primer muletazo, la colada busca barriga del segundo y la visita al sobaco del tercero, que dejaban a la trágala el remate pectoral. Y tragó Fortes. Vaya si tragó. Pero eso ya no es noticia. Porque a ese lo había iniciado en los medios de rodillas y por detrás, con la montera calada y el alma libre -como la de Miguel- para jugarse la vida como le dictase el corazón.

El Niño Yuntero de las tierras malagueñas empieza a sentir, y siente / la vida como una guerra / y a dar fatigosamente / en los huesos de la tierra. Pero no es la guerra lo que ahora busca Saúl, que sabe que todos saben de su tremenda capacidad para sobreponerse al miedo, para ignorar el dolor. Y para cagar a los toros -a poco que carezcan de raza- a base de ofrecer ventajas y luego imponer su ley. Se le afligen los animales a Saúl entre las manos porque comprenden sin duda que a valor siempre ganará él. Pero eso también hace que nos planteemos cuál es el supertoro que soporta la exigencia del malagueño. Porque no vale cualquiera.

 

APLAUSOS

APLAUSOS F“Firmeza, valentía, pureza y determinación de Fortes frente al manejable segundo, un toro sin clase que se movió sin ritmo. El malagueño cuajó una labor seca y sólida, de gran importancia por el sitio, el aplomo y la verdad de su colocación, arriesgando en cada uno de sus muletazos. Por encima del animal. Estocada. Vuelta al ruedo tras petición. Valiente a carta cabal Fortes frente al cornalón y serio quinto, toro que se aplomó pronto. Arrogante firmeza del malagueño, que se metió en el terreno del animal. Estocada final. Silencio.”

 

 

COLPISA (BARQUERITO)

“En un solo terreno, entre rayas, donde el toro se lo pensó mucho y atacando cada vez que adivinaba un hueco. Se mascó la cornada. Escalofriantes reuniones. Faena de valor, pero también de poder. Ya sometido, el toro se defendió todavía más. Las balas pasaron silbando las sienes. Un trágala de verdad, no solo un alarde. La exposición, limpia y sin red. Un natural a pies juntos en medio de tanto vértigo fue la joya de la faena. Sin contar el broche, previo a la igualada, de tres bernadinas, las auténticas, del repertorio mexicano de Joaquín Bernadó. La suerte se ha ido banalizando. Fortes le devolvió su mejor sentido. Muletazos por alto, cambiados justo en la reunión, ligados los tres sin ceder y todavía mayor el ajuste que en todas las bazas anteriores.

La gente tardó un poquito en atender y subrayar tantos méritos. El frio y seco arrojo como sin pulso de Fortes hubo de romper esa distancia. Sin concesiones. Cuando se calentó, el ambiente creció de nivel porque se estaba pasando más miedo que en cualquiera de las cuatro corridas en puntas de lo que va de feria. Solo que la tensión, la manera de medir y apuntar el toro, se tradujo en demasiados tiempos muertos. Pródiga pero larga faena. Una estocada trasera o desprendida, Fortes no se animó a descabellar, un aviso de letales efectos. Casi una oreja. Un aclamada vuelta al ruedo.”